Galerías
 

Alejandro Talaminos Cantillo
(Monesterio -Badajoz-, 1953).-

Mi primer contacto con la imagen tuvo lugar en un centro de enseñanza francés, donde trabajaba como Lector de Lengua Española. Fue en 1977. De vuelta a España, me dediqué, curso tras curso, a poner en funcionamiento pobres y olvidados Laboratorios Fotográficos de institutos y a enseñar/motivar/ entusiasmar a los chicos en este apasionante mundo. Y puedo decir que en ello aún sigo, con más entusiasmo y voluntad que medios y posibilidades; al mismo tiempo, cursos básicos sobre Fotografía a docentes en Centros de Profesores y, finalmente, algunos trabajos más especiales que ya he expuesto en dos ocasiones en la ciudad en la que ahora resido, Zafra (Badajoz).

Definiría estos últimos trabajos míos como un deseo de plasmar, en imágenes, lo perenne del tiempo o, si se quiere, lo inmutable de las cosas que creemos que queda o quedará para siempre en nosotros; imágenes en las que pretendo mezclar lo real con ciertas dosis de irrealidad, en un intento de establecer una especie de diálogo intemporal entre ellas y el espectador. Y, para ello, busco en las "piedras", acudo a lo que nuestros antepasados nos han dejado y que, pese al paso del tiempo y, en ocasiones, al desgraciado desperfecto o a la inevitable transformación, siguen quedando en nosotros como un recuerdo inmutable, como una imagen ya imborrable. Y he recurrido para estos objetivos, como puede verse, a la ayuda que los nuevos métodos y medios tecnológicos hoy nos ofrecen.

La muestra que sigue quiere reflejar lo dicho. Noviembre, 2001

Volver atrás